Mentalidad Empresarial

Las parejas fuertes y visionarias superan los obstáculos y construyen imperios

Señores, si el hombre es trabajador y la mujer es derrochadora, eso es un fracaso financiero. Si el hombre es un borracho y la mujer es emprendedora, esa pareja no tiene futuro. Para que haya futuro, ambos deben ser ganadores. Ambos deben tener la misma mentalidad.

Una pareja es un equipo. La raíz etimológica de la palabra “pareja” sugiere que su significado es “dos iguales.” Que tienen semejanza y complementariedad. Cada uno con sus propias características, con sus propias virtudes y sus propios defectos, pero iguales en su condición de soñadores, visionarios, guerreros. Tiene profesiones distintas, pero comparten una misma visión. Tienen gustos diferentes, pero comparten los mismos principios de vida. Tienen edades diferentes, pero tienen la misma fuerza espiritual. De allí que una pareja puede llegar a ser tan fuerte como una roca e inquebrantables como un diamante.

Pero cuando la pareja no comparte la misma filosofía de vida, la convivencia se vuelve una pesadilla. Cuando usted tiene una visión y su pareja tiene otra visión, cuando usted quiere volar y su pareja quiere quedarse escarbando en el corral, cuando hay puntos de vista diferentes y no hay forma de llegar a acuerdos, surgen los problemas. Es entonces cuando tu pareja se puede volver uno de tus peores enemigos, una traba.

Por eso es importante ser la pareja adecuada. Ser las personas correctas. No culpar a la pareja, sino comprenderle y ayudarle. Darle una oportunidad para que se nivele. Trazar una visión y empezar el cambio, juntos. El libro de libros tiene dos extraordinarios versículos sobre el tema. Estos consejos están en Proverbios. El primer consejo dice:

“La mujer sabia edifica su hogar, pero la necia con sus propias manos lo destruye.” El segundo consejo dice: “Los pensamientos del DILIGENTE ciertamente tienden a la abundancia; más todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza”.

Señores, si la pareja quiere levantar imperios, tienen que hacer equipo. Son un complemento. Comparten las responsabilidades y suman esfuerzos. La mujer visionaria es economista: valora cada centavo que llega a sus manos y le da el uso correcto. La mujer visionaria es creativa: aporta ideas que muchas veces su pareja no concibe. El hombre visionario es un constructor, levanta negocios, dirige, asume responsabilidades, provee en el hogar. El hombre visionario escucha a su mujer: El uno es el mejor consejero del otro.

En los Corintios, en el libro de libros, dice un pasaje extraordinario: «Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor.» Señores, el dinero se hace. Los negocios se levantan. Los fracasos se superan. Pero para que el hogar funcione, debe existir amor. Siempre amor. Amor en las tormentas, amor por encima de las cuentas, amor en las buenas y en las malas. He ahí la fuerza que concreta la visión conjunta de la pareja ganadora.

Imagen de portada: Undrey / Shutterstock

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